Hoy te veo tan distante, como la mirada enamorada que no despegabas de mi frente, como el beso que lanzabas al aire cuando te despedías de mi, como el tiempo que transcurre y se me escapa de las manos cual arena de mar. Y como el sueño, de seguirnos los pasos hasta donde el atardecer termina y nace la noche, bajo la cual tú y yo seríamos uno.
Distante amor mío, tu boca, tus brazos, el lugar donde moría día a día, para resucitar después, está distante. Sólo la luna y dios saben, que cada poro de mi ser respiraba de ti, porque ahora, me alejo, distante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario