suspiro y recuerdo como te fuiste con la tarde
sin decir nada, con ese silencio de piedra que llego a odiar
y que me duele tanto.
Si tan solo fuera yo alguien distinto
que abrazara tus deseos cada noche
y que no hiciera llenarte los ojos de lágrimas
no tendría que rogar una palabra de aliento tuya
cada que te encuentro, impregnado en mi cuerpo
Otra vez caminaré a la deriva
sola, con mis pasos desvaneciendose.
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