En la obscuridad te observo.
Te respiro, penetras.
Te consumes.
Poco a poco apareces, la atmofera incluye tu aroma, giras, haces formas inimaginables, espirales, lineas, y finalmente te desvaneces.
En cenizas te conviertes, y tu sabor se queda en mi lengua, junto al de su piel y sus besos, su voz inundandome, mis poros respirandote.
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